Y como describir la exuberancia, magia de la naturaleza que se empina entre los arcos de las montañas internas y externas, el hecho de ser mujer…
Para traducir mi intuición en un flujo creativo de metanoia que galopa en riachuelos de sueños, conectar entre la espléndida Epifanía de un arcano silencio que teje las miradas en un diálogo eterno, me siento como una huella suave que flota como nudos de plantitas, los racimos de cebolla entran en aromas de recuerdos de vínculos que cobran vidas como un tatuaje en la piel.
El cuerpo es paisaje y el paisaje es memoria, ya que tallan años sacudidos por el magnetismo de lo símil…Amo escribir, por que sano cuando lo hago, y tal vez no muchos puedan entender todo lo que narro ya que puedo ser como una ignota runa invisible…


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